IV

A la altura de la cancaha de River el doctor sigue el hilo de sus divagaciones: “El japonés que escucha tango ve el arrabal amargo, la baguala trae la soledad mística del Altiplano, el spiritual negro el dolor del salvaje esclavizado en los campos de Estados Unidos. Géneros, vidas, gustos ¿o sencillamente algunos pocos, escasos, siempre los mismos sabores : lo agrio, lo dulce, lo ácido, etc, etc,?” ´sino como se entiende la identificación del nipón de ojos rasgados con cachafás criollo, o la del crudo alemán con el paciente coya o la de cualquiera con la epopeya negra en el sur del gran pais del norte.
Algún eclecticos bonachones desprejuiciados dirá que la música es solo una sola. Que nada más se divide en buena y mala. Hay, por lo tanto, que gustar de todo. ¿Pero acaso gustar de todo no es gustar de nada? Algo se pierde en el traspaso de uno a otro género. Uno, concluye al fin Derqui, uno debe ser un ingenuo, un fanático, de un género, un sabor, el tango por ejemplo, el vino con soda, o la comida mediterránea, o la milanesa con papas fritas, o la cumbia ciudadana. El gourmet, el exquisito somelier, el ecléctico músico sin preconceptos, se pierde en la nada, todos los gustos valen lo mismo. Al gusto, cuando pierde su valor ético (cerrado, errado, limitado) le da lo mismo los sesos de un cadáver humano que el pis de una cabra de altura, que el punk, que Bach o Alcides.
Algún eclecticos bonachones desprejuiciados dirá que la música es solo una sola. Que nada más se divide en buena y mala. Hay, por lo tanto, que gustar de todo. ¿Pero acaso gustar de todo no es gustar de nada? Algo se pierde en el traspaso de uno a otro género. Uno, concluye al fin Derqui, uno debe ser un ingenuo, un fanático, de un género, un sabor, el tango por ejemplo, el vino con soda, o la comida mediterránea, o la milanesa con papas fritas, o la cumbia ciudadana. El gourmet, el exquisito somelier, el ecléctico músico sin preconceptos, se pierde en la nada, todos los gustos valen lo mismo. Al gusto, cuando pierde su valor ético (cerrado, errado, limitado) le da lo mismo los sesos de un cadáver humano que el pis de una cabra de altura, que el punk, que Bach o Alcides.

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