Wednesday, February 28, 2007

celulas

Si uno vive lo que el cuerpo, la máquina, está preparado para resistir, su, digamos, vida útil, si no muere en un accidente, una catástrofe, o por una predeterminación congénita, una, digamos, falla de fábrica, o por una errada utilización, gestión, en la administración, lo que indefectiblemente llega es el punto justo en el que las células comienzan la curva descendente, el primer desprendimiento de la vida, el momento en el que logra, uno, ver con certeza, allá a lo lejos, la muerte, como un pez que sale y se hunde en el mar; un gran pez, que, todavía lejos, si uno olvida parece que se va. Pero solo parece porque desde ese momento se quedará para mostranos de a ratos su oscuro lomo.

De la libreta donde el doctor anota pensamientos