sacrificio

En el balneareo, regando el pastito, el Dr Derqui mira el desfile interminable de los agotados bañistas que retornan enrojecidos de la playa. La misma ola (que ahora vuelve o se retrae,) que ha visto por la mañana mientras ojeaba el diario sentado en su reposera favorita. “Como hormiguitas”, piensa, “siguiendo por instinto el caminito”. Los vio ir espectantes, ilusionados, apurados como quien va a ver las consecuencias de una tragedia recién ocurrida o como quien se encamina a presenciar un evento a punto de comenzar. Los ve volver con el rostro ardiente del guerrero derrotado. “.La playa argentina es un balcón”, se dice el doctor, “una tribuna dispuesta al escenario ”. Dia tras día ellos, los bañistas, aparecen por ahí, se acomodan, miran y esperan, parece que esperasen quien sabe qué cosa, esperan, todo el verano esperan, parece, que algo pase. Entretanto van hacia la orilla, conversan, caminan, duermen Y lo que pasa, una ola más, una ola menos, es nada. Derqui da vuelta el grifo y saluda amablemente a su eventual vecino que se moja bajo la ducha para sacarse la arena antes de entrar a la casa. Envidia, el doctor, su cansancio ritual, su sacrificio inútil.

1 Comments:
derqui no seas amargo...
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