La mala leche del doble
Tras un largo debate conmigo mismo, dadas las circunstancias de un delirio que me angustia, decido, por fin, someterme a una terapia. Ya en la entrevista inicial, respondiendo a la pregunta del analista, digo que sospecho, que pienso, que siento, que alucino, que existe, que tengo, un doble. El analista calla, parece estudiar conciensudamente el asunto, y luego de un rato en el que aguardo una respuesta sobre métodos y frecuencias (cinco veces por semana, doble turno, internación, medicamentos), deja los lentes sobre el escritorio, hace como que me mira pero no me mira y me dice que por prurito profesional no puede, no debe, no le corresponde, tomar el caso pues, lamentablemente, ya analiza a una persona identica que sufre de mí.

1 Comments:
pero cómo no le preguntó el diagnóstico...ya que estaba
Post a Comment
<< Home